Descubriendo el Palacio Real de Madrid, España

Algunas veces para descubrir algún lugar especial, no hace falta salir de tu país, ni siquiera de España. Puedes llevar perfectamente 24 años viviendo en un lugar y no conocer una de sus joyas más importantes, mientras que si conozcas mucho más de otras ciudades que no son la tuya. Por eso quería dedicar esta entrada a todos aquellos madrileños, que son tan desastres como yo y se olvidan de visitar sus propios tesoros, en este caso el Palacio Real.

El palacio que vemos hoy en día no fue el primero que hubo, si no que el que fue levantado sobre los restos del Real Alcázar de Madrid, posteriormente convertido en Palacio Real, cuando Madrid se convirtió en la capital de España. Esta fortaleza musulmana del siglo IX, fue residencia de la Familia Real desde la dinastía de los Trastámara, hasta la dinastía de los Austrias. Como antigua fortaleza que era, no podía clasificarse dentro de los estándares de belleza que debía tener un palacio. Eso sumado a la austeridad característica de los Austrias, hicieron que a su llegada al trono español, el rey Felipe V que estaba acostumbrado a majestuosidad del palacio de Versalles donde había crecido, lo tachara de poco digno de un rey.

Curiosamente, en 1724, mientras la Familia Real celebraba la Nochebuena fuera de casa, se produjo un incendio que redujo el antiguo palacio a cenizas con gran facilidad, dado que su estructura era de madera. Ahora me vienen a la cabeza las palabras de Ana, una compañera de clase, que me dijo que vaya casualidad eso de que ardiera justo cuando todos estaban fuera y no había casi nadie en palacio que pudiera detener el fuego o avisar de él antes de que fuera tarde. Pues que queréis que os diga, pero me parece que Ana tenía toda la razón cuando me dijo que seguro que el propio rey había mandado provocarlo para así tener la excusa perfecta para construir otro nuevo, mucho más acorde a sus gustos refinados propios de Francia.

Aquel día fue un día fatídico para el arte, pues más de 500 cuadros de famosos pintores como Velázquez, se perdieron ese día en el incendio. De hecho, poca gente sabe la suerte que tenemos todos los españoles de poder visitar las Meninas hoy en el Prado, pues a punto estuvo de arder con el resto de obras de arte de no haber sido porque alguien lo arrancó de la pared del despacho del rey y lo lanzó al patio, salvándolo así de las llamas que poco después devoraron esa estancia.

Tras el incendio, Felipe V inició las obras para la construcción del nuevo palacio, el que hoy en día podemos ver en Madrid. Sin embargo murió antes de poder habitar en él y fue su hijo Carlos III el primer rey en vivir en este palacio, siendo el último en dejarlo Alfonso XIII, ya que los actuales reyes de España no viven en el Palacio real, si no en el Palacio de la Zarzuela.

Sinceramente, dudo que alguna vez me hubiera animado a visitarlo por dentro de no ser por mi profesora Sandra. Ella fue la que nos llevó allí y quien nos guió a lo largo de la visita, demostrando una vez más ese don especial que tiene para captar la atención de todo el mundo y mantenerla durante una visita que podría habérseme hecho larga y que sin embargo se me pasó volando. A su lado, descubrimos los secretos y curiosidades de las 20 salas que se visitan en el Palacio, como por ejemplo el precioso salón de columnas, que fue el antiguo comedor de gala hasta que Alfonso XII lo usó como capilla ardiente de su amada esposa Mercedes. A partir de ese momento no se consideró apropiado seguir realizando los banquetes de gala en ese lugar, por lo que se construyó otro salón donde a día de hoy es donde se hacen las comidas y cenas de gala y que tuvimos el placer de ver con la impecable mesa montada.

Otras salas destacables para mi, fueron los aposentos de Carlos III, en los cuales descubrimos detalles históricos tan interesantes como que el rey y la reina comían y hacían vidas separados, pero ambos estaban obligados por el Protocolo de Borgoñon a realizar una vez al día una comida con público, a la que podía asistir el pueblo llano para ver comer al rey. También destacar la sala donde se guardan los instrumentos de Stradivarius, de los cuales podemos disfrutar a día de hoy en los conciertos que se hacen para el público cada cierto tiempo y cuyos músicos, son cuidadosamente elegidos por la Reina Doña Sofía.

Cómo podéis ver fue una visita realmente interesante que yo recomendaría hacer a todo el mundo, incluso a esos madrileños como yo a los que les da pereza ir a visitar los propios recursos turísticos de su ciudad, simplemente por pereza o por no mezclarse con todos los turistas que los visitan, porque de verdad, merece la pena visitarlo.

Por si os interesa, hay varias actividades ligadas al palacio que tampoco son muy conocidas por los propios madrileños, entre las que destacan:

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6 comentarios en “Descubriendo el Palacio Real de Madrid, España

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