Descubriendo “Hog Hollow” en Plettenberg Bay, Sudáfrica


Describir mi estancia en Hog Hollow es como describir un sueño… Es prácticamente imposible transmitir todo lo que este hotel me hizo sentir y mucho más difícil aún definirlo de alguna forma, pero si tuviera que intentarlo y lograrlo con una sola palabra, creo que me quedaría con “paraíso”. Porque eso es lo que es, es un pequeño paraíso situado en África, en plena Ruta Jardín y pegado a la costa del Océano Índico. Sin embargo está dentro de su propia Reserva Natural, que te envuelve como si fuera un verde manto y te hace olvidarte de lo que hay fuera. Es el lujo, la tranquilidad, naturaleza y pura felicidad… todo ello reunido en una finca de unas 9 hectáreas y situado en las afueras del hermoso pueblo de Plettenberg Bay.

De difícil acceso para los despistados conductores extranjeros, es quizás este su único inconveniente, pues todo lo demás que puedo decir de este hotel son maravillas. El trato de sus empleados es el mejor que te pueden dar y te hacen sentir como en casa desde el primer momento, la cocina es absolutamente deliciosa, es un hotel comprometido con el medio ambiente y también con la sociedad y está situado en una Reserva Natural creada por los mismos dueños que iniciaron un proyecto para salvar los árboles autóctonos de la invasión de árboles extranjeros de tanino que estaban destruyendo la flora y fauna local.

Además, las playas de Plettenberg Bay que lo rodean, son una absoluta locura y un importante añadido para decidir visitar este destino Sudafricano… Playas de agua cristalina y de color turquesa bañan largas playas de arena fina y limpia que se extienden por más de 20 kilómetros de costa. Aunque si tuviera que destacar una playa paradisiaca, esa sería Keurbooms Beach, con sus 10 kilómetros de longitud y su lengua de arena que deja a un lado el océano y al otro un pequeño lago formado por la desembocadura del río.




Esto sumado a las diversas atracciones que ofrece Plettenberg como los impresionantes campos de golf sobre acantilados, o varias reservas de animales como serpientes, elefantes, pájaros, monos… Hacen aún más especial esta parada obligatoria de la Ruta Jardín de Sudáfrica.

Pero decir todo eso no sirve de mucho si no has estado allí y lo conoces, creo que sirve mucho más que os cuente como fue mi estancia allí, que desafortunadamente solo duró un día, pero fue suficiente para enamorarme para siempre…

Llegamos pasado el medio día, después de un largo viaje y evidentemente nos perdimos. Y cuando digo que nos perdimos ¡es porque nos lo pasamos por unos 30 kilómetros! Pero con la ayuda de una amable mujer de una tienda local, conseguimos encontrar el hotel y todavía un poco asustados porque ya pensábamos que no lo íbamos a encontrar nunca, llegamos finalmente y nos salieron a recibir en la casa principal. Allí el amable recepcionista nos informó del plan diario del hotel y nos llevó a nuestras cabañas de dos pisos, donde nos alojaríamos. Ya solo al verlas por fuera te enamoras al instante y mucho más al verlas por dentro y ver cómo está cuidado hasta el mínimo detalle.




Allí hay una estricta política de no desaprovechar la comida, algo que me parece increíblemente adecuado dada la situación exterior al hotel, donde las familias viven con muy poco. Por eso te daban a ofrecer entre dos menús ya prediseñados. Reconozco que eso me asustó porque nunca he sido de buen comer, sino todo lo contrario y pensaba que me quedaría sin cenar y encima desaprovecharía la comida, así que lo hablé con el recepcionista un poco apurada y me sorprendió lo agradable que fue y como con un poco de su ayuda, conseguimos arreglar mi menú, cambiándolo ligeramente. Y bueno, decir que fue la cena más deliciosa que comí durante mi viaje a Sudáfrica es decir poco… Todavía me acuerdo de la deliciosa ensalada dulce… Por no mencionar los postres y el té que te sirven al final… Se me hace la boca agua solo de pensarlo.




Tras acomodarnos y encargarles el menú para la cena, a las 7 de la tarde nos encontramos con el resto de huéspedes en el mirador, donde te ofrecían copas y exquisitos canapés para degustar hasta la hora de la cena, momento en el que se cerraba el acceso al mirador y la piscina ¿Por qué? Pues por lo que descubrí a la fuerza y es que está lleno de animales, en especial monos que abundan en el hotel y a los que en mi afán por investigar me hicieron llegar tarde a cenar y me encontré con las puertas cerradas y teniendo que hacer graciosas señas por el cristal para llamar su atención y que me dejaran pasar.

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La cena se sirve en el comedor común, en una mesa comunitaria con todos hablando entre si y conociéndose, en un ambiente de familiaridad y ameno creado por los empleados. Reconozco que en nuestro caso al ser 6 y teniendo varios del grupo problemas para comunicarse en inglés, que era el idioma que se utilizaba en la mesa, pedimos que nos acomodaran en una pequeña mesa secundaria, aunque ni aún así nos libramos de que los amables empleados charlaran con nosotros y nos presentaran al resto del grupo.

La cena se alargó por varias horas que a todos los presentes se nos pasaron sin darnos cuentas entre risas, bromas y cosas deliciosas y ya pasadas las 10 regresamos a la cabaña donde nos esperaban las camas abiertas y listas. Solo puedo decir que a pesar de estar en plena naturaleza, ni un bicho molestó nuestros sueños, ni tampoco ruido alguno. A la mañana siguiente, un delicioso y amplio desayuno nos esperaba en el mirador, esta vez servido de forma individual y contemplando las hermosas vistas del bosque. Tras él solo quedaba recoger las maletas, meterlas en el coche que te lavan cada mañana por cortesía del hotel y poner rumbo a nuestra siguiente parada… WIlderness.

Y como si de algo preparado se tratase, lo último que vimos de Hog Hollow fue una familia de monos plantados en medio de la carretera y a los que tuvimos que esperar pacientemente a que decidieran dejarnos escapar de su territorio y regresar así a la realidad, porque definitivamente Hog Hollow es un lugar de ensueño, un hotel que parece sacado de otro mundo y al que no dudo que volveré algún día.


Os dejo la dirección de la página web del hotel:

http://www.hog-hollow.com/

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