Descubriendo el Templo de Poseidón en Sunio, Grecia

Llevadme a la pendiente de mármol de Sunio,
donde nada, salvo las olas y yo,
pueda oír nuestros mutuos murmullos pasar.

Si hay un lugar que me gusta de Grecia es precisamente Sunio. Pero claro ¿a quien lo le podría gustar las maravillosas ruinas de un templo sobre un acantilado?

A Lord Byron le gustaron tanto que le dedicó los anteriores versos mencionados, extraídos de su poema Don Juan. Y es que tan solo a aquellos que no lo han visto o no lo conocen, son los que se atreven a dudar de la belleza del lugar, porque si has cometido la imprudencia tan solo de mirar una foto o si has escuchado a alguien hablar de Sunio, quedarás irremediablemente enamorado por siempre de la magia y la belleza de este lugar.

Templo de Poseidón  (En blanco)
Templo de Poseidón (En blanco)

Llegar a Sunio es relativamente fácil, pero tienes que ir con paciencia porque en Grecia nunca sale nada a su hora y los horarios de autobuses cambian constantemente. Sin embargo se llega con facilidad cogiendo un bus de color naranja en la plaza Egyptou (o cerca de la plaza Sintagma en la calle Filellinon nº10)  y cuya última parada es precisamente Sunio. Es imprescindible estar atento para no perder el último bus de vuelta, pues una vez allí te das cuenta de que no hay absolutamente nada salvo un parking y un pequeño restaurante.

Sunio desde la distancia

Después de un interesante viaje en bus de una hora y media, bordeando la costa de aguas turquesas de Grecia, lo primero que ves de Sunio es una vista lejana del templo alzándose sobre el mar. Y es que una vez que llegas allí, te das cuenta de que los imponentes restos del templo de Poseidón, se alzan sobre lo alto de la montaña, a 60 metros sobre el nivel del mar.

Antaño fue tanto lugar de culto, como punto estratégico que vigilaba la entrada del puerto de Atenas. De las 42 columnas que lo formaban en la antigüedad, hoy en día solo quedan 18 en pie, pero ni así ha perdido ni un ápice de su majestuosidad.

Templo de Poseidón  (Antigua Grecia)
Templo de Poseidón (Antigua Grecia)
Templo de Poseidón  (Actualidad)
Templo de Poseidón (Actualidad)

Es imprescindible ir a Sunio por la tarde, pues con cada atardecer y mientras el sol desaparece bajo el mar, las columnas del templo cambian su color del dorado al rosado como por arte de magia. Este es un espectáculo digno de ver, pues el Sunio que te encuentras nada más llegar no es el Sunio del que te despides al irte. Es algo totalmente diferente, algo que solo sucede en este lugar y a la hora de la puesta de sol, convirtiendo este punto en unos de los mejores lugares del mundo para contemplar una puesta se sol.

Templo de Poseidón  (En dorado)
Templo de Poseidón (En dorado)

Pero no es eso lo único que llama la atención de este lugar, pues incluso cuando te marchas ya llegada la hora de cierra, te encuentras una última sorpresa. Por un momento al volver la vista atrás mientras te alejas cuando ya se ha puesto el sol, si tratas de sacar una foto del templo te darás cuenta de lo imposible que es, pues la figura del templo se oscurece tanto que bien parece convertirse en una mancha negra destacando sobre el cielo. Es entonces cuando piensas que algo de místico debe tener este lugar para a pesar de llevar allí más de 2500 años, conseguir todavía en el S. XIX, provocarte un nudo en el estómago y dejarte sin palabras de la impresión, como si de un encuentro con una fuerza superior se tratase.

Templo de Poseidón  (En rosado)
Templo de Poseidón (En rosado)

Y es que no en vano, Sunio es un lugar de leyenda… pues según la mitología griega, el Cabo Sunion (o Sunio en Español) fue el lugar desde donde el rey Egeo se suicidó arrojándose al mar al creer que su hijo Teseo había muerto en la Isla de Creta. Teseo había partido como voluntario hacia el reino de Minos para luchar contra el Minotauro, razón por la cual su padre le indicó que, para enterarse lo antes posible de su victoria, si triunfaba cambiase las velas negras del barco por otras blancas. Sin embargo, al estar obsesionado por su amada Ariadna, a su regreso victorioso ante el Minotauro, Teseo olvidó cambiar las velas negras y su padre, al verlo a lo lejos y creerlo muerto, se suicidó lanzándose al mar que hoy lleva su nombre.

Definitivamente es un lugar que uno debe conocer, así que ahora que ya lo conoces ¿te arriesgarás a visitarlo y a enamorarte por siempre de Sunio y sus puesta de sol? Te aseguro que merecerá la pena.

Puesta de sol en Sunio
Puesta de sol en Sunio
Templo de Poseidón  (En negro)
Templo de Poseidón (En negro)
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